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QUITA EL SEGURO Y DISPARA

¿Tienes tiempo para comunicar con largas disertaciones y pausadas reflexiones? Antes de darte cuenta, estarás hablando a un perchero.



La audiencia demanda de ti un lenguaje directo, y únicamente si el engranaje de lo que quieres decir está engrasado, si las piezas encajan..., conseguirás el resultado inmediato en aquellos que te escuchan.


Cuando hablas en público, mantener la atención y el interés de la audiencia es clave. Si no lo haces, el «efecto dilución» brota espontáneamente: el mensaje se diluye, pierde su impacto.


Estos son los 4 factores disolventes:


1. Datos innecesarios. Si presentas demasiada información no relevante, el mensaje principal se pierde. Resultado: la audiencia se siente confusa y desorientada.


2. Falta de enfoque. Si el discurso carece de un enfoque claro y coherente, la audiencia pierde el hilo y la esencia del mensaje.


3. Mala gestión del tiempo. Hablar en público requiere equilibrar la duración del discurso y la cantidad de información. Un discurso demasiado largo o corto afecta al impacto tu mensaje.


4. Uso de jerga o tecnicismos. Adapta el mensaje a la audiencia. No te adornes tanto. Haz lo posible para comunicar de un modo asequible. Ya lo sabes: «Lo importante no es lo que dices, sino lo que la gente entiende».


Por lo tanto, en palabras de Nancy Duarte: «Para capturar los corazones y las mentes de la audiencia, es esencial dar un paso atrás y evaluar claramente lo que queremos decir y cómo se alinea con lo que nuestro público necesita escuchar».


Más claro...

Estas son las 3 fases incuestionables:

1. ¿Realmente conoces a tu audiencia?

2. Entonces, ¿qué necesitan escuchar?

3. Antes no, ahora sí: construye tu estrategia.


Pues bien, cuando montes las acciones encaminadas a tu objetivo, repite conmigo: «¡Basta ya de divagaciones! ¡Se acabó! La dispersión ha muerto». Eso de, «Bien..., estamos aquí reunidos...», «Antes que nada, quisiera aclarar...», «Bueno..., todo esto es un poco precipitado...», «Espero conseguir explicarme...». Todo esto y más, lo entierras.


​A partir de ahora, quitas el seguro y disparas en cuanto unos pocos pares de ojos te presten atención. Es hora de: «Hoy vamos a encontrar la razón de vivir...», «Si nunca has amado, nunca has vivido...», «Sólo hay un tipo de líder, el que va en primera línea de combate».


¿Hablar, hablar y hablar...? ¡No! Esto es lo que harás: pedir acción, acción y acción.

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