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Whiplash: ¿Cuánta presión y dolor estás dispuesto a soportar?

  • Eugenio Pérez Freire
  • 5 feb
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: hace 7 horas

«¡Tienes que verla! ¡Tienes que verla!», repetía mi hijo. Y al fin, la vi. Es la historia de un joven músico y su dedicación para llegar a lo más alto. Está descrita con una crudeza y una profundidad emocional escalofriantes


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Andrew Neiman es un joven baterista talentoso que se matricula en una prestigiosa escuela de música en busca de un sueño: convertirse en uno de los grandes en su campo.


Sin embargo, pronto se enfrenta a una relación tensa y abusiva con su exigente instructor, Terence Fletcher, firme defensor de la presión extrema y la humillación como «recursos educativos» para lograr la grandeza.


La película habla de dos cuestiones vitales: de un precio a pagar y del sufrimiento causado por una presión extrema. De un modo implícito, el espectador se siente interpelado con preguntas como estas: «¿Qué precio estoy dispuesto a pagar por alcanzar mis objetivos y qué coste tendría que soportar mi gente para que yo los consiga?», «¿Qué umbral de presión, de dolor... estoy dispuesto a aguantar?», «¿Dónde está mi límite?».


A veces, uno se rinde a la primera de cambio: «Es que me ha dicho… », «¡Si conocieras a mi jefe… !», «Es que no me siento cómodo», «Es que no me apetece», «Es que… », «Es que... ». ¡Excusas, nada más que excusas! Quizás deba reconocerlo: «Soy un flojo, muy flojo».


Para algunos «combates» de la vida, se viene llorado de casa. Sin embargo, otras veces el nivel de presión no merece su precio. Entonces, es cuando hay que dejarlo. Pero, para tomar esa decisión, hay que saber distinguir entre guerras y batallas. La guerras hay que ganarlas, pero las batallas… no hay que pelearlas todas. Incluso desde el punto de vista estratégico, podríamos elegir qué batallas librar, el sitio dónde pelearlas o decidir perder alguna que otra.


¿Pero hay una línea? ¿Tal vez vas demasiado lejos y desanimas al próximo Charlie Parker para que nunca se convierta en Charlie Parker?

Andrew


¿Hay que huir de la presión? Depende. Por ejemplo: ¿qué tal vas de fuerza y de salud para soportarla?, ¿tienes la dignidad moral para decir: «¡Hasta aquí hemos llegado!»?


Lazarus y Folkman, en su teoría sobre el estrés (1984) confirman que la presión excesiva puede llevar a una sensación de agotamiento, ansiedad y depresión. Es el caso de nuestro protagonista; la presión y el enfoque implacable en la excelencia musical podría considerarse una forma de estrés «negativo» que lo coloca al borde del colapso físico y emocional.


Por el contrario, un estudio con más de 2.000 empleados del Chinese Banking Industry demuestra que, en un entorno de presión y alto rendimiento, el liderazgo de apoyo y el apoyo de los propios compañeros de trabajo contribuyen positivamente a la resiliencia de los empleados.


La presión puede ser una fuente de motivación para el crecimiento personal, pero cuando se cruza la línea roja hacia el abuso y la degradación, los efectos son devastadores.


Los líderes deberían adoptar un enfoque humano y compasivo, promoviendo un ambiente donde la excelencia se persiga sin sacrificar la dignidad y el bienestar de las personas involucradas.


En cualquier caso, lo que importa es aprender a recuperarse de la presión y sacar provecho de la información de retorno que proporciona cualquier tipo de «fracaso».


De todo esto y de mucho, mucho más… trata Whiplash. Y…, sí, mi hijo tenía razón. Si todavía no la has visto, tienes que verla.



 
 

© 2026 by Eugenio Pérez Freire

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