Sé consciente de tu comunicación y elimina de una vez las muletillas
- Eugenio Pérez Freire
- 18 feb
- 4 Min. de lectura
Actualizado: hace 1 día
Si quieres que tu mensaje llegue con toda su intensidad y pasión, prescinde de esos tics inútiles y molestos que tanto repites

Tengo un amigo que cuando me cuenta algo y cree que lo entiendo, antes de terminar la idea, continúa con un ¿eh...?, sin completar la frase. A pesar de mis advertencias, no intenta corregir esa muletilla, lo cual es grave porque su profesión le exige hablar en público. Sé que se burlan de él, y que su público habitual le señala con un mote: Mister ¿Eh...?
Imagina que estás conversando con un compañero de trabajo que repite constantemente ciertas palabras o frases del siguiente estilo: bueno..., sabes..., como que..., en fin... Notas que esas muletillas te impiden seguir el hilo de lo que está diciendo. Además, tienes la impresión de que esa persona no está segura o que está tratando de ganar tiempo para pensar en lo que dirá a continuación.
Hay muletillas muy cansinas; un poco... es una de las habituales. Si se utiliza con exceso, da la impresión de que el hablante está buscando la manera de suavizar o matizar sus afirmaciones: «Creo que este lugar es un poco interesante» o «Esa película fue un poco emocionante». La repetición de un poco... resta fuerza a las afirmaciones y da la impresión de que la persona no está comprometida con lo que está diciendo. Pero hay muchas más.
Que tus palabras sean tan claras que nadie pueda dudar de tu intención
Marco Aurelio
Algunas de las muletillas que a menudo son percibidas como molestas incluyen:
Bueno...
El hablante está luchando por organizar sus pensamientos: «Bueno... vamos a renovar el departamento y, bueno... hemos invertido del presupuesto para que todos podamos...».
¿Eh...?
Transmite inseguridad o falta de preparación: «Asistiré a la reunión, ¿eh...?. Espero que todo vaya bien, ¿eh...?».
¿Sabes...?
Parece buscar la aprobación del oyente: «Estamos creando un nuevo diseño, ¿sabes? Y luego lo lanzaremos, ¿sabes?».
Como que...
No está completamente comprometido con lo que está diciendo o esta intentando esbozar una idea: «Como que... deberíamos tomar esa decisión lo más rápido posible». «No lo veo claro. Es como que está todo sin hacer».
O sea
Falta de seguridad, repetitivo: «O sea, en el nuevo proyecto, necesitamos priorizar la eficiencia y la colaboración entre los equipos. O sea, tú mismo. Encárgate de que se lleven bien y hagan su trabajo».
En fin. Total
Parece que no tiene dirección o propósito: «En fin, después de analizar todas las opciones, decidimos avanzar con el plan original para asegurar los plazos. Total, es lo que hay». Total también se emplea para transmitir admiración sin más detalles: «¡Es total!».
Las muletillas son barreras para una comunicación efectiva y coherente. Aunque su impacto varía según el contexto y la audiencia, hay razones convincentes por las que resultan siempre inútiles y molestas:
La distracción o interrupción del flujo natural del discurso; lo que despista al oyente del mensaje central.
La falta de claridad que dificulta la comprensión de lo que se está diciendo provocando posibles malentendidos.
La percepción de inseguridad, aunque el hablante tenga interiorizado el mensaje; da lo mismo, parece inseguro o poco confiado en lo que está diciendo.
La pérdida de atención del oyente cuando este pierde el foco ante la repetición constante de ciertas palabras o frases.
Falta de profesionalidad; da la impresión de que el hablante no está bien preparado o no se toma en serio la intervención.
El descuido, imperdonable en determinados ámbitos. Cuando afloran las muletillas, la impresión de falta de rigor es evidente.
Aquí tienes siete consejos para ayudarte a ser más elocuente eliminando todas esas expresiones que intercalas y repites en las conversaciones:
1. Se consciente
Presta atención a tus propias conversaciones y detecta las muletillas que usas con frecuencia. Pregunta a tus amigos.
2. Practica
Habla en voz alta y grábate para identificar tus muletillas. Participa en conversaciones y presentaciones reales para mejorar tu habilidad.
3. Habla más despacio
Tómate tu tiempo. Pensar antes de hablar reducirá la necesidad de llenar espacios con muletillas.
4. Organiza tus ideas
Así evitarás pausas innecesarias y la necesidad de llenarlas con palabras huecas.
5. Respira profundamente
Para mantener la calma y hablar con más fluidez.
6. Amplía tu vocabulario
Cuanto más variado sea tu léxico, menos dependerás de muletillas para expresarte.
7. Completa la frase
Expresa tus ideas y... ¡termínalas! Utiliza la estructura básica tradicional de sujeto, verbo y predicado. Si esto lo haces en tus conversaciones informales, cuando hables en público mejorarás de forma natural.
Cuando comunicas, estás creando un puente directo entre tus pensamientos y las mentes de quienes te escuchan. Las muletillas son pequeños obstáculos para la construcción de ese puente. Si las apartas, permitirás que tu voz brille con seguridad y el mensaje alcance el corazón de tu público.
Es lo que le digo a mi amigo, Mister ¿Eh...? Pero no me hace caso. ¿Sabes por qué? Porque no se ve como un comunicador. ¿Y tú? ¿Cómo quieres verte? ¿Quieres que tu mensaje sea acogido? Entonces, tómatelo en serio y desintegra las muletillas de tu boca.


