Escucha qué te dicen tus miedos antes de hablar en público
- Eugenio Pérez Freire
- 17 feb
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 24 mar
El miedo es el mayor obstáculo para conectar con tu audiencia. ¿Cómo lidiar con él?

Piensas para tus adentros: «Es que no sé cómo gustar a la gente», «Creo que les importo un bledo», «Me resulta dificilísimo mover la voluntad del público», «¿Cómo consigo que me hagan caso?», «Cuando me dirijo a un grupo, siento que me miran mal»...
Quizás, estas y otras inquietudes similares sean fruto del miedo. Si es así, una vez que aceptas la presencia de ese fantasma retorcido merodeando por tu mente, es obvio preguntarse: «¿Cómo me lo saco de encima?».
Siempre estarás nervioso antes de hablar en público. Y eso está bien. Es natural. El miedo, en alguna medida, nos toca a todos. Incluso es recomendable para alguien que se dirige a una audiencia.
La comunicación técnica es fácil; la comunicación valiente es lo que cambia el mundo
Seth Godin
Dicho esto, te doy cinco claves para ayudarte a graduar el influjo del miedo:
1. El miedo es tu aliado
El miedo, como cualquier otra emoción, es una señal que te ofrece información sobre lo que crees que está pasando. Así que pregúntate: «¿Qué me está diciendo el miedo?». En el fondo, lo que te está diciendo es que lo que vas a decir y las personas que te van a escuchar, te importan. Por eso te preguntas: «¿Lo que voy a contar tiene interés para ellos? ¿Y si no?, ¿cómo despierto su interés?». En cualquier caso, todos van a escanearte a través de sus prejuicios; tenlo presente.
Y además, tu ego —lo veremos después— también te informa sobre las razones de tus miedos: aquello que sólo tú sabes o crees de ti mismo. El miedo siempre está ahí; es un personaje complicado, pero también es un amigo que te ofrece información. Escúchalo.
2. ¿Qué haces con el miedo?
El miedo es una historia inventada sobre algo que aún no ha sucedido. Insisto: ¡No ha sucedido! Porque esa historia no está en el presente. Y aunque esté en el pasado, no forma parte de tu futuro. Es una mera posibilidad.
Entonces, si el miedo es una posibilidad entre otras muchas, ¿por qué tener miedo antes de hablar en público? O mejor aún, si eres consciente de que una historia sobre el futuro te provoca miedo, ¿por qué no creas una historia diferente, una historia confiable, poderosa?
3. Acepta el miedo a los errores
Considera lo siguiente: (1) Todo fracaso lleva consigo un mensaje para cambiar algo o mejorarlo. (2) Los que hablan en público mejor que tú, es porque han fracasado más veces que tú. (3) Si no te permites cometer errores, nunca fallarás; pero nunca saldrás del recinto de tus propios límites.
4. Crea un avatar de tu audiencia
El avatar convierte la complejidad de tu audiencia en una sola persona a la que puedes hablar de tú a tú. Establece sus rasgos prototípicos. Eso te ayudará a desviar el foco de ti mismo, para redirigirlo hacía el público que, por las razones que sean, está ahí, escuchándote.
5. Estás al servicio de los demás
No estás al servicio de tu ego. Aunque el ego siempre va contigo. Por lo tanto, ¿qué vas a hacer con él? (1) Toma conciencia de lo que te dice, porque él está detrás de muchos de tus miedos irracionales. (2) No permitas que el ego sea el director de tu mensaje. Recuerda que tu propósito no es brillar para ser admirado, sino iluminar, servir. (3) Si desplazas el foco de «¿qué pensarán de mí?» a «¿cómo puedo ayudarles?», el ego pierde su fuerza. Ya no necesitas ser perfecto, solo necesitas construir un puente. Así que, la próxima vez que el ego te cuestione, respira y responde desde el corazón.
Ensaya, practica hasta que puedas lidiar con tus fantasmas. El miedo a hablar en público se desvanece hablando. Toma el micro, respira, sonríe y deja que el mundo escuche tu voz.


