El precio del liderazgo: anteponer las necesidades ajenas a las propias
- Eugenio Pérez Freire
- 17 feb
- 2 Min. de lectura
El lado menos visible del liderazgo consiste en servir, proteger y sostener a tu gente. Este es el comportamiento que te distinguirá como un auténtico líder

Simon Sinek, experto en desarrollo de personas y organizaciones, publicó un libro titulado Los líderes comen al final.
El texto nos introduce en la actividad del Marine Corps de los EEUU, para ofrecernos una visión real del liderazgo basado en el servicio. El título del libro describe cómo, a la hora de comer, los primeros en servirse son los novatos, y solo cuando estos han terminado se sirven los veteranos. Un hecho que explica el Teniente General retirado George J. Flynn con estas palabras:
«Todos esperan que los líderes de los marines coman al final, porque el verdadero precio del liderazgo es la disposición de anteponer las necesidades ajenas a las propias. Los grandes líderes se preocupan de verdad por aquellos a quienes tienen el privilegio de dirigir, y entienden que el verdadero valor del privilegio del liderazgo es a expensas del interés propio».
«Los marines se saben sostenidos por sus líderes»
Estos han sido capaces de crear un clima de confianza y cooperación mutua al más alto nivel, incluso en los entornos más hostiles. Precisamente, en las situaciones límite, cuando la vida está en peligro, los marines no dudan y afirman sin ningún género de dudas: «Ellos lo hubieran hecho por mí».
Ahora, llevemos este planteamiento a nuestras organizaciones: empresas, partidos políticos, sindicatos o asociaciones de todo tipo. Pensemos en aquellas personas que ostentan una posición de autoridad. Aunque, tampoco hay que mirar muy lejos... Nosotros mismos tenemos una responsabilidad sobre un número determinado de personas, fruto de nuestra acción u omisión.
Así que, hagámonos también algunas preguntas, como si fuéramos uno de esos capitanes de la Marine Corps:
· ¿Antepongo las necesidades de mi gente a las mías?
· ¿Siento como un verdadero privilegio servir a las personas que colaboran conmigo?
· ¿Me preocupo de mis colaboradores? ¿Cómo lo hago? ¿Creo que es suficiente?
· ¿Cómo creo que ellos me perciben?
En septiembre de 2009, el capitán William Swenson recibió la medalla de honor del Congreso de los EEUU por el rescate de su equipo en Afganistan. Preguntado por la heroicidad de su acción respondió: «Ellos lo hubieran hecho por mí».
¿Alguien de mi equipo, de mi familia, de mis amigos, incluido yo mismo, podría repetir con la misma convicción las palabras de Swenson: «Ellos lo hubieran hecho por mí»? Esta es la disposición de un líder respecto de las personas a su cargo: anteponer las necesidades ajenas a las propias.
En este vídeo sin editar, se aprecia cómo el capitán William Swenson coordina las evacuaciones de sus compañeros heridos y de aliados afganos en condiciones muy peligrosas, en zonas abiertas bajo disparos enemigos.
Un momento muy recordado fue cuando, tras rescatar a uno de los soldados, se inclinó y le dio un beso en la frente antes de evacuarlo, gesto captado en el video.


