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Dime en qué pones tu atención y te diré en quién te convertirás

  • Eugenio Pérez Freire
  • 10 feb
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 24 mar

Todo empieza en la atención. ¿La dejas navegar sin control o te haces cargo de ella?


Atención


Ahora bien, veámoslo de otro modo. Si habitualmente dirigiera mi atención hacia aspectos positivos, metas inspiradoras, relaciones significativas y actividades constructivas, ¿en quién me convertiría? Con toda seguridad, me transformaría en una persona enfocada, motivada y cordial.


No se trata de negar la realidad con su múltiples luces y sombras. Los problemas no desaparecen por el simple hecho de no prestarles atención. Sin embargo, mirar fijamente a la oscuridad no nos ayuda a ver mejor.


La facultad de volver a traer voluntariamente una atención errante, una y otra vez, es la raíz misma del juicio, el carácter y la voluntad

William James


Hazte cargo de tu atención

Aquí tienes siete estrategias para aumentar tu atención en aquello que consideres realmente importante:


1. Valores y prioridades 

Respóndete: «¿Qué es y qué no es importante y prioritario en mi vida?». Si tengo una visión clara de qué es importante para mí, me será mucho más fácil saber dónde poner mi atención.


2. Cero distracciones

Identifico y minimizo aquello que desvía mi atención de lo que es importante. Por ejemplo: apago las notificaciones innecesarias del móvil, establezco límites al uso de las redes sociales y creo un entorno de trabajo libre de distracciones.


3. El presente 

Y lo hago deliberadamente, sin juzgar. Esta práctica me ayudará a entrenar mi capacidad de dirigir la atención y estar atento en mis actividades y relaciones importantes.


4. Planificación y organización

Programo momentos dedicados a mis tareas y actividades prioritarias y establezco límites de tiempo para cada una de ellas. Además, comprometo tiempos muy breves y específicos para evaluar si realmente estoy enfocándome en las tareas importantes.


5. Metas

Las metas son cada uno de los pasos que me conducen hacia el logro de mis objetivos. Las metas brindan un sentido de propósito y motivación porque me ayudan a poner atención en aquello que me conduce a lo que de verdad me importa.


6. Disciplina 

Resisto las distracciones del momento porque quiero alcanzar un bien superior que retardo en el tiempo. Por lo tanto, si me distraigo, vuelvo a enfocar la atención. La técnica Pomodoro divide el tiempo en bloques de trabajo seguidos de pausas breves, lo que permite mantener la atención en niveles óptimos a lo largo de periodos prolongados de actividad.


7. Interés y curiosidad

Si algo me importa, pero me resulta difícil prestarle atención, me pregunto: «¿Qué me atrae o qué me gustaría aprender o descubrir en relación con esa área o actividad?». Cuando alimentas la curiosidad mantienes la atención bien enfocada.


Estas estrategias requieren práctica y compromiso, pero funcionan. Si las aplicas y perseveras, te convertirás en la persona que quieres ser. Recuerda, todo empieza... en la atención.

 
 

© 2026 by Eugenio Pérez Freire

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