Cómo crear vínculos a pesar del efecto de las disonancias cognitivas
- Eugenio Pérez Freire
- hace 4 días
- 4 Min. de lectura
Actualizado: hace 1 día
Establece un clima de diálogo abierto, incluso cuando las opiniones ajenas sean contradictoras: dicen o hacen una cosa y la contraria

Una secta ovni, defensora del contacto con extraterrestres, anunció la llegada de una supuesta nave. Sin embargo, esta nunca llegó. Los miembros de la secta no admitieron su error. Al contrario, se lanzaron a una carrera desesperada por imponer sus ideas al resto, encadenando pronóstico tras pronóstico en un intento agónico por acallar sus propias dudas y lograr que, por puro azar, alguno terminara cumpliéndose.
El psicólogo Leon Festinger y sus coautores denominaron el comportamiento de estos individuos con el término «disonancia cognitiva»: un estado mental incómodo ante pensamientos, creencias o actitudes contradictorias entre sí. (Cuando la profecía falla, 1956).
Todos conocemos a alguien cercano que, en distinta medida, padece alguna que otra contradicción cognitiva. Nosotros mismos, tal vez:
A pesar de los peligros para la salud asociados con el tabaquismo, sigo fumando.
Compro artículos caros que no necesito, pero lo justifico diciendo que «me lo merezco» o que «lo necesitaré en el futuro».
Critico abiertamente el comportamiento de un dirigente político o de un partido concreto, pero no cambio mi voto a pesar de chocar abiertamente con mis valores más profundos.
Acepto un dinero cuyo origen es oscuro e inmoral alegando que necesito salvar una crisis financiera.
Trato de llevar una vida sana pero consumo a escondidas alimentos poco saludables.
Mantengo una relación tóxica, pero me convenzo de que todo está bien, así evito enfrentarme con la realidad.
Me involucro en comportamientos inmorales, como mentir o robar, pero encuentro siempre el modo de justificarlos.
Estas disonancias entre las acciones y las creencias —seguro que ampliarías la lista anterior— afectan al modo en el que interpretamos la información, defendemos nuestras creencias y nos relacionamos con los demás.
Resistencia
Lo vemos cuando se resisten a considerar puntos de vista diferentes o nuevas perspectivas que puedan desafiar sus ideas previas, incluso cuando se presentan argumentos sólidos o una nueva información.
Vehemencia
Sienten la necesidad de argumentar más intensamente para persuadir a los demás —o a sí mismos— de que están en lo correcto. Esto puede dar lugar a discusiones acaloradas y a una comunicación menos efectiva.
Filtrado
Depuran el mensaje centrándose en aquella parte que respalda sus posturas y minimiza o ignora la información que las contradice, lo que dificulta la comunicación abierta y objetiva.
Distorsión
Justifican acciones y decisiones inconsistentes. Esto puede llevar a comunicaciones en las que se ofrecen explicaciones engañosas en lugar de una discusión honesta.
Distancia
La disonancia cognitiva les impide comprender y empatizar con los puntos de vista de los demás, un punto central para una interacción efectiva.
Conformidad
En ciertos casos, cambian opiniones o comportamientos para evitar la disonancia cognitiva y encajar en un nuevo entorno social. Esto les lleva a silenciar sus verdaderas opiniones por temor a la desaprobación y/o al conflicto.
Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago
San Pablo. Romanos 7, 19
Superar estas barreras y alinear las creencias con las acciones requiere voluntad para enfrentar cierto grado de dolor, y no siempre uno está dispuesto a recorrer ese camino.
No obstante, si sabemos cómo la disonancia cognitiva influye en la comunicación, mitigaremos su impacto y promoveremos una comunicación más abierta, respetuosa y efectiva, más allá de la dialéctica ganador/perdedor.
Presta atención a lo que la otra persona está diciendo en lugar de anticipar o planificar tu respuesta. Esto demuestra respeto por las opiniones ajenas —aunque sepas que son contradictorias— y ayuda a establecer un ambiente de diálogo abierto.
Formula preguntas abiertas que inviten a la otra persona a explicar sus puntos de vista en detalle. Esto no solo muestra tu interés genuino, sino que también te brinda una comprensión más completa de su perspectiva.
En lugar de entrar en discusiones agresivas o defensivas, adopta un enfoque de respeto y curiosidad desde el principio de la conversación.
Cambia tu deseo de «ganar» una discusión por lograr un entendimiento compartido. Para ello, encuentra áreas en las que tus opiniones coincidan, incluso si no son relevantes.
Explica cómo llegaste a tener esa opinión concreta. Esto hace que sea más claro para la otra persona saber cómo has procesado la información y cómo tú mismo lidias con la disonancia.
Reconoce tus emociones y cómo te afectan en la comunicación. Mantén la calma y el control emocional para evitar respuestas impulsivas o defensivas.
Advierte que no siempre tienes todas las respuestas y que es buena una actitud de exploración y aprendizaje. Esto puede reducir la necesidad de defender tus puntos de vista de manera inflexible.
Si estás en medio de una conversación que genera disonancia, toma un descanso para buscar más información antes de continuar. Esto te ayudará a tomar decisiones más informadas. No te sientas presionado para llegar a una conclusión inmediata.
Después de la conversación, reflexiona sobre lo que has aprendido y cómo podrías mejorar tu enfoque en futuras interacciones.
La mayoría de la gente no escucha con la intención de comprender; escucha con la intención de responder
Stephen Covey
Al aplicar estas estrategias con pasión y compromiso, estarás en condiciones de superar las disonancias cognitivas en tus relaciones. Verás cómo tus palabras y tus silencios se transforman en poderosos puentes hacia la comprensión y la colaboración.
La disonancia no es un obstáculo insalvable. Al contrario, es una oportunidad para el crecimiento personal y la conexión sincera. Piensa que, más allá de culpabilizar al otro por sus contradicciones, lo que de verdad importa es construir vínculos más allá de las diferencias.


