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Cómo combatir a los 4 ladrones tecnológicos que roban tu atención

  • Eugenio Pérez Freire
  • hace 1 hora
  • 3 Min. de lectura

Aquellos que te impiden crecer y darlo todo porque están diseñados para capturar, retener e incluso monetizar tu atención.


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Jim Kwik, experto entrenador en desempeño mental, describe en su libro Limitless a los cuatro villanos que «nos detienen y roban nuestra productividad, prosperidad, positividad y tranquilidad». Son 4, y están relacionados directamente con el uso inadecuado de los dispositivos tecnológicos:


1.- El aluvión digital

Es el consumo desaforado de información de todo tipo; información que también nos persigue y nos alcanza con sus tentáculos cada vez que abrimos las puertas de las redes sociales.


2.- Las distracciones

Cuando conectamos un dispositivo le decimos al mundo que estamos vivos. A partir de ese momento, las distracciones amenazan nuestro desempeño diario: las notificaciones, los correos electrónicos, las alarmas… La multitarea nos somete y el rendimiento físico y cognitivo disminuye.


3.- El olvido

El uso de la tecnología para recordar información es como subir en ascensor en lugar de utilizar las escaleras; es más cómodo, sí, pero el músculo de la memoria se vuelve perezoso, flojo, débil… Y si no lo utilizamos lo perdemos.


4.- El pensamiento acrítico

Rony Zarom, fundador de Newrow —ahora Kaltura—, retrata la situación en los siguientes términos: «En un mundo en el que lo digital es lo primero, donde los millenials obtienen todas sus respuestas a los problemas con el clic de un ratón o deslizando un dedo, la dependencia de la tecnológica para resolver cada pregunta cofunde la percepción de las personas sobre su propio conocimiento e inteligencia. Y esa confianza puede conducir a un exceso de confianza y a una mala toma de decisiones».


La tecnología es una herramienta y, cómo todas las herramientas, no es ni buena ni mala. Todo depende de para qué y cómo la utilicemos. Así que aprovechemos su utilidad para resolver los problemas de la vida y acelerar nuestro desempeño; hagámosla funcionar a nuestro favor y no en contra.


En mi caso, llevo tiempo aplicando una serie de rutinas para lidiar con esos 4 ladrones tecnológicos. Por ejemplo:


· Por la mañana nada de noticias. Al menos, después de un tiempo de silencio para situarme en aquello que es importante para mí. Dedico 30 minutos a la oración.


· Las aplicaciones de mi smartphone tienen bloqueadas las notificaciones auditivas, incluidas las redes sociales. También los mensajes entrantes de mi correo electrónico.


· Ejercito la memoria escribiendo con un lápiz en mi agenda: mis eventos y las notas importantes de cada día. También subrayo todos los libros de papel que leo, y en los ebooks resalto las ideas clave y las acompaño de notas. Además me gusta memorizar todos los esquemas de mis intervenciones, las palabras clave, los énfasis, los silencios…


· El pensamiento crítico lo ejercito escribiendo artículos como este. Voy siempre a las fuentes primarias, las contrasto y hago lo posible por aterrizarlas en la vida, en la mía especialmente.


«Enfocarse en todo es enfocarse en nada»


Herbert Simon, premio Nobel de economía ya lo dijo: «La información consume la atención de sus receptores y una gran cantidad de información crea pobreza de atención»*.


En conclusión, te lanzo 3 preguntas: (1) ¿dónde pones tu atención?, (2) ¿la diriges hacía aquello que es importante para ti…?, (3) ¿y qué haces concretamente para centrar el tiro? ¿Es suficiente?


Y no pongas escusas. Recuerda las palabras de Séneca: «No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va».


(*) Herbert A. Simon, Design Organizations for an Information-Rich World, Computers, Communication, and the Public Interest, ed. Martin Greenberger (Baltimore: Johns Hopkins Press, 1971), 40.

 
 

© 2026 by Eugenio Pérez Freire

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