Responde a la pregunta: ¿renuncias cuando fallas o fallas hasta que triunfas?
- Eugenio Pérez Freire
- hace 2 días
- 2 Min. de lectura
¿Qué eliges?: rendirte o levantarte, dejarlo a medias o terminarlo, huir o afrontar tus miedos

«Conozco gente del montón que siempre será del montón. ¿Queréis saber por qué? Porque nunca terminan lo que empiezan».
Suena arrogante, ¿verdad? La tengo grabada a fuego. Aprendí a dramatizarla hace años, en un curso del Instituto Dale Carnegie.
Muchas personas, lamentablemente, son recolectoras de experiencias; una especie de picaflores que no terminan de comprometerse a fondo; ni con una tarea y menos con una causa. Los desengaños, la ignorancia, la autoimagen… ¡Qué sé yo! En fin, las heridas de la vida nos retienen, nos bloquean ante un futuro mejor.
Carol S. Dweck, profesora de Psicología en la Universidad de Stanford, es experta en unir la psicología del desarrollo, la psicología social y la psicología de la personalidad.
Su investigación está centrada en la mentalidad de las personas como fuente de comprensión de sí mismas y guía de su comportamiento. Analiza (1) el origen de la mentalidad, (2) su papel en la motivación y la autorregulación de uno mismo, (3) así como su impacto en el logro y en los procesos interpersonales.
Pues bien, según Dweck, para explicar cómo unos y otros afrontamos el aprendizaje, hay que distinguir entre «mentalidad fija» y «mentalidad de crecimiento». Transcribo literalmente un extracto de su libro: Mindset: La nueva psicología del éxito:
«En una mentalidad fija, los estudiantes creen que sus habilidades básicas —su inteligencia, sus talentos—, son sólo rasgos fijos. Tienen una cierta cantidad, y eso es todo, y luego su objetivo es lucir inteligentes todo el tiempo y nunca parecer tontos. En una mentalidad de crecimiento los estudiantes piensan que sus talentos y habilidades pueden desarrollarse a través del esfuerzo, la buena enseñanza y la persistencia. No necesariamente piensan que todos son iguales o que todos pueden ser Einstein, pero creen que todos pueden ser más inteligentes si trabajan en ello».
Ahora viene la gran pregunta:
«¿Renuncias cuando fallas o fallas hasta que triunfas?»
O dicho de otra forma: ¿qué áreas de tu vida están sometidas a una mentalidad fija? Sean las que sean. Más claro aún: ¿cómo afrontas los fallos, los errores cotidianos. Te ofrezco 3 claves:
1.- Admite tus errores
Acepta los errores, que ya es mucho. Nada de autoengañarme, ni de justificarme. Se trata de reconocer los fallos, de asumirlos con todas sus consecuencias. Esta actitud es signo de madurez humana.
2.- Apreciarlos
Percibe cada error como una fuente de aprendizaje: «¡Has fracasado, ha sido increíble! ¡Excepcional! ¡Extraordinario! ¡He visto fracasos mejores! ¡De las caídas se aprende, del éxito no demasiado!». Meet the Robinsons.
3.- ¡Levántate!
Presta atención a esa voz interior que todos llevamos dentro. Esa voz que te empuja a ti y a mí y nos dice: «¡No renuncies! ¡No te rindas! Y, por favor, deja ya de quejarte. Si te caes, te levantas».
Este es el camino que conduce del error al triunfo. ¿Y la frustración?… Bueno, la frustración forma parte del paisaje :) Pero de eso ya hablaremos más.


