Las 6 preguntas esenciales para agudizar tu juicio crítico
- Eugenio Pérez Freire
- 5 feb
- 5 Min. de lectura
Actualizado: hace 6 horas
Cuando te enfrentas a tareas complejas o desconocidas, cuando tienes que tomar una decisión, hacerse preguntas y buscar la orientación adecuada no es algo opcional

Durante la Guerra Fría, uno de los eventos más destacados fue la Crisis de los Misiles en Cuba. En octubre de 1962, Estados Unidos descubrió que la Unión Soviética estaba desplegando cohetes nucleares en la isla. Cómo responder a esta amenaza fue una decisión crítica a la que tuvo que enfrentarse el presidente norteamericano John F. Kennedy.
Al final, la solución vino por medio de la evaluación del problema a través de preguntas similares a estas:
¿Qué evidencia tenemos de la presencia de misiles en Cuba? Esta fue una pregunta crucial para confirmar la amenaza y determinar la veracidad de la información suministrada por los servicios de inteligencia.
¿Por qué la Unión Soviética ha desplegado misiles nucleares en Cuba? Comprender las motivaciones y los objetivos de la Unión Soviética era fundamental para evaluar el riesgo y las implicaciones de todo tipo.
¿Qué capacidades tienen esos misiles? Conocer las propiedades y el alcance de los misiles permitió realizar un cálculo técnico para establecer una estrategia activa o reactiva.
¿Cuándo y cómo debe ser nuestra respuesta política y militar? Esta pregunta se centró en cómo Estados Unidos debería responder a la amenaza, considerando todas las implicaciones diplomáticas, estratégicas y militares.
¿Qué medidas diplomáticas podemos tomar para resolver la crisis? Por supuesto, se exploraron opciones diplomáticas para resolver la crisis de manera pacífica, como las conversaciones directas con la Unión Soviética.
¿Cómo comunicar esta situación a los ciudadanos y a la comunidad internacional? La comunicación efectiva era esencial para evitar el pánico y ganar el apoyo internacional durante el conflicto.
¿Qué implicaciones tendrán nuestras acciones a largo plazo? Se evaluaron las consecuencias de todas las decisiones, incluyendo el impacto sobre el equilibrio de poder global.
Estos interrogantes y muchos otros que se plantearon en los niveles más altos del gobierno y de la inteligencia de Estados Unidos, nos ilustran sobre la importancia de hacernos las preguntas y buscar las respuestas precisas y detalladas.
De hecho, las preguntas son una parte fundamental de la experiencia humana; sin ellas el mundo no tendría sentido y nuestro desarrollo personal sería muy limitado en términos de comprensión, aprendizaje y toma de decisiones. Obviarlas nos conduciría irremediablemente a resultados imprevisibles y laberintos sin salida.
Nada es tan contrario al juicio como el precipitarse. El juicio requiere tiempo y madurez; el impulso, en cambio, solo necesita un instante para arruinarlo todo
Séneca
No hacerse las preguntas adecuadas o, lo que es peor, no pedir ayuda como un patrón básico de desempeño, es una tragedia cotidiana en muchas organizaciones.
A este respecto, alguien me contó una vez la historia de un profesional muy cualificado que cayó en este despropósito.
Sucedió hace algunos años, en una empresa tecnológica. Un ingeniero de software —llamémosle Juan— fue asignado a un proyecto crítico para el desarrollo de una nueva aplicación de banca online. El proyecto tenía un plazo ajustado y requería una comprensión detallada de los sistemas de seguridad de dicha aplicación.
Juan, en lugar de hacerse las preguntas cruciales sobre la infraestructura de seguridad de la organización para la que trabajaba, asumió que ya sabía todo lo necesario. No planteó preguntas a nadie ni buscó una reunión con expertos en seguridad.
A medida que avanzaba el proyecto, Juan comenzó a encontrarse con problemas inesperados. La aplicación que desarrollaba parecía entrar en conflicto con algunas medidas de seguridad del sistema, lo que generó vulnerabilidades potenciales en algunas funciones. Sin embargo, Juan trató de solucionarlo por sí mismo en lugar de abordar el problema de inmediato y pedir ayuda.
Los días pasaban y los problemas crecían. Finalmente, llegó la fecha de entrega. Entonces, cuando la aplicación fue sometida a una revisión de seguridad, el cliente identificó graves fallos que suponían un riesgo letal para la seguridad financiera de los usuarios.
El equipo de desarrollo tuvo que frenar el proyecto, lo que implicó un retraso significativo y costes adicionales. Los expertos en vulnerabilidades, después de una serie de reuniones, abordaron los errores y realizaron cambios estructurales sobre el proyecto inicial. Juan se vio obligado a admitir su falta de comprensión de los sistemas de seguridad, y todavía más: su incompetencia para hacer preguntas críticas desde el principio.
Los malentendidos, los problemas no detectados o las decisiones incorrectas tienen su raíz en juicios erróneos y, por consiguiente, en las preguntas que los sostienen —o en la ausencia de ellas—.
La 6 preguntas
Para que esto no te suceda, aquí tienes la lista de las seis preguntas esenciales para adquirir una comprensión más profunda, una toma de decisiones más informada y un enriquecimiento general de cualquier situación a la que tengas que enfrentarte:
1. ¿Quién...
... se beneficia de esto? ... resulta perjudicado por esto? ... merece reconocimiento por esto? ... toma decisiones al respecto? ... es la persona clave en esto? ... está directamente relacionado con esto? ... más ha oído hablar de esto? ... me daría consejo sobre esto?
2. ¿Qué...
... fortalezas y qué debilidades valoramos? ... otras perspectivas veríamos? ... otras alternativas tenemos? ... contraargumentos concurren? ... escenario es el mejor/peor de los posibles? ... es lo más y lo menos importante de esto? ... está en nuestras manos para hacer un cambio positivo? ... se interpone en el camino de nuestra acción?
3.- ¿Dónde...
... vemos esto en el mundo real? ... encontraríamos conceptos o situaciones similares? ... habría más necesidad de esto? ... esto sería un problema? ... encontraríamos más información? ... podemos ir a pedir ayuda sobre esto? ... hay áreas de mejora? ... estamos y a dónde nos llevaría esta decisión?
4.- ¿Cuándo...
... esto sería aceptable o inaceptable? ... esto causaría un problema? ... obtendríamos beneficios para la sociedad/la organización? ... es el mejor momento para actuar? ... sabremos que hemos tenido éxito? ... esta situación/esta persona ha formado parte de nuestra historia? ... esperamos que esto cambie? ... deberíamos pedir ayuda sobre esto?
5.- ¿Por qué...
esto es un problema/oportunidad/reto? ... esto es relevante para mí y/o para otros? ... este es el mejor/peor escenario posible? ... la gente está influenciada por esto? ... la gente debería estar informada acerca de esto? ... se ha mantenido este camino durante tanto tiempo? ... hemos permitido que esto suceda? ... esto es una necesidad hoy?
6. ¿Cómo...
... hacer que esto sea similar a X? ... altera esto las cosas? ... saber la verdad acerca de esto? ... abordamos este asunto? ... nos beneficia esto, y también a otros? ... nos perjudica esto, y también a otros? ... vemos esto en el futuro? ... cambiamos esto para transformarlo en un bien para nosotros, y también para otros?
«¿Quién?», «¿Qué?», «¿Dónde?», «¿Cuándo?», «¿Por qué?», y «¿Cómo?». Estas preguntas buscan obtener información, comprenderla y analizarla en una variedad de situaciones y contextos. Todas comparten tres claves esenciales:
Son preguntas abiertas: no se responden con un simple «sí» o «no», sino que propician la explicación y el razonamiento.
Ponen el foco en analizar los problemas, evaluar opciones y comprender causas y efectos.
Descubren sesgos y prejuicios al cuestionar suposiciones y/o justificaciones, además de considerar múltiples perspectivas.
Estas preguntas despiertan nuestro pensamiento crítico, porque nos retan a explorar y a desafiar las primeras impresiones, nos convierten en pensadores valientes en cualquier contexto y nos alumbran en el camino del conocimiento y la acción.
Úsalas como herramientas para desmantelar la ignorancia y construir un mundo mejor. En cada situación, en cada desafío, pregúntate: «¿Quién?», «¿Qué?», «¿Dónde?», «¿Cuándo?», «¿Por qué?», «¿Cómo?», y enciende el motor del cambio.


