top of page

Cautiva a tu audiencia con las 10 reglas de oro del gran orador

  • Eugenio Pérez Freire
  • hace 2 días
  • 2 Min. de lectura

No solamente es importante lo que dices, sino cómo lo dices. Porque el cómo es pura persuasión. Influyes en las ideas, emociones o decisiones de otros no solo a través del contenido de tu mensaje, sino mediante la forma en que lo expresas


hablar en público_orador

El mensaje racional (el qué) y su envoltorio comunicativo (el cómo) trabajan juntos, y muchas veces el segundo es el que determina si el primero llega a ser creíble, recordado o aceptado. Por lo tanto:


1. Hazlo fácil, hazlo humano

«Lo pequeño gana a lo grande, lo corto a lo largo y lo sencillo a lo complejo; y, a veces, lo visual gana a todo lo anterior», Frank Luntz. Conecta el mensaje con la experiencia, cuenta una historia, pinta los conceptos.


2. Honra tu palabra

¿Tu palabra tiene valor para los demás?: ¿Haces lo que dijiste que harías cuando dijiste que lo harías? ¿Qué palabras salen de tu boca?: ¿palabras gastadas o palabras consistentes?, ¿palabras que confunden o palabras que iluminan?, ¿palabras que destruyen o palabras que edifican?


3. No moralices. ¡Cautiva!

No le digas a la gente lo que tiene que hacer. Elimina de tu lenguaje expresiones del tipo: «Tu tienes que, tu debes de...». Tu mensaje es tan evidente, tan relevante… que cae por su propio peso.


4. Define tu mensaje

Al final, ¿qué idea central quieres entregar a tu público [equipo, clientes, familia…]. ¿Podrías resumirla en una sola frase?


5. Ofrece algo nuevo

Es lo que esperan de ti. Ten ambición, supera las expectativas: Something new, something different, como decía Akio Morita.


6. El porqué precede al qué

Adapta el mensaje al marco mental de tu público y, si es necesario, reformúlalo. En esto nunca improvises.


7. Dale ritmo

Combina el vigor con algún que otro silencio, cambia de velocidad, machaca las sílabas, enfatiza, mueve el cuerpo… Lo que sea para modular la energía y mantener viva la atención de la gente.


8. Tu voz importa

Lo dice Aaron Sorkin: «El mejor discurso de todos los tiempos es Tengo un sueño. El discurso resulta perfecto cuando uno lo lee, pero es aún más perfecto si lo escuchas».


9. Tu cuerpo también importa

Te comunicas con los ojos, con el torso, con las manos, con las piernas… De una forma burda o sutil nuestro cuerpo habla, y la gente lo nota, ¡y mucho! Hasta el punto de velar el mensaje.


10. Tu actitud importa más

¿Tengo algo que decir? ¿Deseo decirlo? ¿Qué autoridad tengo para decirlo? ¿Cómo ando de autoestima? ¿Qué opinión tengo de mis palabras? ¿Cómo veo a la gente?


Piénsalo bien, dos personas pueden decir exactamente lo mismo y provocar reacciones completamente distintas. Utilizando estas 10 reglas de oro convertirás un mensaje convencional en otro memorable. Porque, es así: el qué, sobre todo informa; en cambio, el cómo convence, emociona y mueve a la acción.

 
 

© 2026 by Eugenio Pérez Freire

bottom of page