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RICCARDO MUTI: ¿ERES UN JEFE O UN LÍDER?

El director de orquesta desvela el secreto de su oficio.



El famoso director de orquesta nos explica por qué liderar es algo más que administrar las tareas de la gente; liderar es ayudar a las personas para que estas ofrezcan lo mejor de sí mismas y lo pongan al servicio de una causa común.


Riccardo Muti lo cuenta con estas palabras: «Nosotros tenemos una idea, que debe ser expresada a través de los brazos, y luego debe ir a través de los instrumentos, que luego son ejecutados con los dedos o la boca de los músicos y luego ir hacía el público. Es un camino demasiado largo. Marcar los tiempos es muy fácil; cualquiera lo puede hacer. Hacer música es muy, muy difícil». (…) «Tomar las almas de los músicos; la música, los sentimientos. No las notas. Las notas son la expresión concreta de los sentimientos».



Muy cierto maestro, para ser director de orquesta, no basta con seguir fielmente la partitura. No basta con saber administrar los tiempos; con hacer lo que hay que hacer en el momento en el que hay que hacerlo. No basta con tener los mejores músicos, el mejor equipo, al mejor pagado.


Para ser un líder, hay que conectar profundamente con las personas, con el equipo, con la familia… Conectar con sus sentimientos, con sus necesidades, con sus inquietudes. Tomar sus dones, sus capacidades y ponerlas al servicio de una causa compartida.


Aunque el líder vea nítidamente donde quiere llevar a su equipo, aunque conozca el mapa, aunque cuente con todos los recursos para llegar a la meta…, el resultado siempre estará condicionado por la actitud y la entrega de las personas. Y en este punto, el líder es responsable —¡el único responsable!—, de esta «sagrada» tarea, como diría Tom Peters.


Hay jefes y hay líderes, y recibir una posición dentro de una organización no me convierte, de la noche a la mañana, en líder de nadie. ¿Jefe…? ¡Si, por supuesto! Cualquiera puede ser jefe. ¡Y director de una orquesta sinfónica! Pero... ¿líder…?


Las diferencias entre jefe y líder son manifiestas a la hora de obtener resultados:

  • El jefe exige resultados, se acabó. El líder demanda resultados despertando el entusiasmo de su gente.

  • El jefe consigue el resultado previsto. El líder consigue de su gente resultados extraordinarios; de los que se miden y también de los que nos se miden.

  • El jefe se sirve de las personas para alcanzar los resultados. El líder sirve a las personas y se sirve de los resultados para que crezcan las personas.

Una organización que se atreve a decir que las personas son su verdadero capital…, ¿cómo lo demuestra?: ¿Con un buen plan de pensiones, un bonus potente a final de año, un coche de empresa, un entorno cómodo y agradable…? Lo demuestra con conexión. Luego vendrá todo lo demás. Pero lo primero y principal es reconocer el valor de cada una de las personas que han puesto a tu cargo. Fíjate bien en sus cualidades. Y, sobre todo, mira su potencial, sus dones adormecidos. Tú estás ahí, a su lado, para despertarlos. Para ayudarle a crecer. Esa es tu misión. Recuerda, no eres un jefe. ¡Cualquiera puede ser jefe! Eres mucho más… Eres un líder.

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