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RANDY PAUSCH: LA ÚLTIMA LECCIÓN ANTES DE MORIR

¿Qué te gustaría comunicar a los demás si supieras que esta es tu última oportunidad? Si mañana desaparecieras, ¿cuál querrías que fuera tu legado?


Pausch, durante su última lección en la Universidad Carnegie Mellon, en 2007. (Foto: AP)


El templo está abarrotado: amigos de toda la vida, compañeros de trabajo, vecinos, desconocidos… Todos están ahí. El sacerdote toma asiento. Alguien de tu familia se levanta desde el primer banco, a la derecha. Con la mirada ensimismada por el dolor sube los peldaños que le conducen al presbiterio. Se aproxima al ambón. Lentamente, coloca una cuartilla en el atril, levanta los ojos enrojecidos y, con la emoción contenida, se dirige a los presentes...


¿Qué está diciendo? ¿Te gusta lo que oyes? Las personas que están ahí, ¿realmente sienten tu pérdida? ¿Qué has aportado a sus vidas? ¿Cuál es tu legado?


A Randy Pausch —profesor de Ciencias Informáticas de la Universidad Carnegie Mellon— le diagnosticaron un cáncer de páncreas. Murió el 25 de julio de 2008 con cuarenta y ocho años. Tiempo antes, hizo algo singular: impartió una clase magistral con este título: «Cómo alcanzar los sueños de tu infancia». Era «la última lección». Un ejercicio didáctico del que se sirven muchos profesores norteamericanos para transmitir a sus alumnos aquello que consideran más importante en la vida en el supuesto escenario de encontrarse al borde de la muerte. En el caso de Randy Pausch el dicho supuesto era cierto.


A modo de píldora, transcribo una de sus ideas acerca del fracaso recogida de la conferencia:


«Cuando impartía el curso de Construcción de Mundos Virtuales animaba a los estudiantes a que intentaran cosas difíciles sin preocuparse por la posibilidad de fracasar. Quería recompensar esa forma de pensar. De manera que a final del semestre regalaba a uno de los equipos de estudiantes un peluche, en concreto, un pingüino. Se llamaba el galardón al Primer Pingüino y lo ganaba el equipo que más ser arriesgaba probando ideas y tecnologías nuevas aunque no alcanzara los objetivos propuestos. En esencia, era un premio a los fracasos gloriosos y celebraba el pensamiento original y la imaginación audaz».


¿Qué te gustaría comunicar a los demás si supieras que esta es tu última oportunidad? Si mañana desaparecieras, ¿cuál querrías que fuera tu legado?

Aquella clase se grabó en video. No trataba de la muerte, sino de la importancia de superar los obstáculos, de hacer posibles los sueños de los demás, de aprovechar cada momento —porque «el tiempo es lo único que tienes… y quizás un día descubras que no te queda tanto como pensabas»—. La conferencia fue la suma de todo aquello en lo que Randy creía; una conferencia sobre la vida. Desde entonces, millones de personas la han visto en todo el mundo.


Cuando este lúcido profesor universitario estuvo «presente» en su propio funeral, seguro que disfrutó de las palabras que le dedicaron. No se sentiría abatido por ignorar el propósito de su vida. No, a Randy Pausch no le pasaría.



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