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CÓMO COMBATIR A LOS 4 LADRONES TECNOLÓGICOS

Aquellos que nos impiden crecer y darlo todo.



Jim Kwik, experto entrenador en desempeño mental, describe en su libro Limitless a los cuatro villanos que «nos detienen y roban nuestra productividad, prosperidad, positividad y tranquilidad». Son 4, y están relacionados directamente con el uso inadecuado de los dispositivos tecnológicos: (1) el aluvión digital, (2) las distracciones, (3) el olvido y (4) el pensamiento acrítico.


1. El aluvión digital

Es el consumo desaforado de información de todo tipo; información que también nos persigue y nos alcanza con sus tentáculos cada vez que abrimos las puertas de las redes sociales.


2. Las distracciones

Cuando conectamos un dispositivo le decimos al mundo que estamos vivos. A partir de ese momento, las distracciones amenazan nuestro desempeño diario: las notificaciones, los correos electrónicos, las alarmas… La multitarea nos somete y el rendimiento físico y cognitivo disminuye.


3. El olvido

El uso de la tecnología para recordar información es como subir en ascensor en lugar de utilizar las escaleras; es más cómodo, sí, pero el músculo de la memoria se vuelve perezoso, flojo, débil… Y si no lo utilizamos lo perdemos.


4. El pensamiento acrítico

Rony Zarom, fundador de Newrow —ahora Kaltura—, retrata la situación en los siguientes términos: «En un mundo en el que lo digital es lo primero, donde los millenials obtienen todas sus respuestas a los problemas con el clic de un ratón o deslizando un dedo, la dependencia de la tecnológica para resolver cada pregunta cofunde la percepción de las personas sobre su propio conocimiento e inteligencia. Y esa confianza puede conducir a un exceso de confianza y a una mala toma de decisiones».


La tecnología es una herramienta y, cómo todas las herramientas, no es ni buena ni mala. Todo depende de para qué y cómo la utilicemos. Así que aprovechemos su utilidad para resolver los problemas de la vida y acelerar nuestro desempeño; hagámosla funcionar a nuestro favor y no en contra.


En mi caso, llevo tiempo aplicando una serie de rutinas para lidiar con esos 4 ladrones tecnológicos. Por ejemplo:


1. Por la mañana nada de noticias. Al menos, después de un tiempo de silencio para situarme en aquello que es importante para mí. Dedico 30 minutos a la oración.


2. Las aplicaciones de mi smartphone tienen bloqueadas las notificaciones auditivas, incluidas las redes sociales. También los mensajes entrantes de mi correo electrónico.


3. Ejercito la memoria escribiendo con un lápiz en mi agenda: mis eventos y las notas importantes de cada día. También subrayo todos los libros de papel que leo, y en los ebooks resalto las ideas clave y las acompaño de notas. Además me gusta memorizar todos los esquemas de mis intervenciones, las palabras clave, los énfasis, los silencios…


4. El pensamiento crítico lo ejercito escribiendo en el blog. Voy siempre a las fuentes primarias, las contrasto y hago lo posible por aterrizarlas en la vida, en la mía especialmente.


Enfocarse en todo es enfocarse en nada.

Herbert Simon, premio Nobel de economía ya lo dijo: «La información consume la atención de sus receptores y una gran cantidad de información crea pobreza de atención»*.


En conclusión, te lanzo 3 preguntas: (1) ¿dónde pones tu atención?, (2) ¿la diriges hacía aquello que es importante para ti…?, (3) ¿y qué haces concretamente para centrar el tiro? ¿Es suficiente?


Y no pongas escusas. Recuerda las palabras de Séneca: «No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va».


(*) Herbert A. Simon, «Design Organizations for an Information-Rich World», Computers, Communication, and the Public Interest, ed. Martin Greenberger (Baltimore: Johns Hopkins Press, 1971), 40.

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